Se muere nuestro mundo
Lleno de pensamientos
inacabados
Ya nadie quiere palpar la
mugre
Sólo rincones inmaculados
Se precipita sin remedio
En la cómoda cuesta del
desaliento
En el hambre de su envidia
Ni los péndulos creen al
tiempo
Y ahora desciende abatido
Con sus bombas agazapadas
Nervioso, al esperar de las
otras
Que jamás abran sus ventanas
¿Llegará pronto su fin?
¿Rendido ante el ser humano?
¿Seguirá brillando el sol?
Si también apartamos su
mano
Me gusta este poema apocaliptico, deseando
ResponderEliminarque no se haga realidad.
Y si ha de ser que sea rapido.
Un abrazo cordial.
Benjamin
Gracias, Benjamín.
ResponderEliminarTu blog, siempre interesante. http://archimaldito.com/2014/10/17/premio-infinity-dreams/
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