Sucia amanece la ciudad mordiendo los tejados.
Triste sombrero en día de luto.
Encierra al caminante en plomiza incertidumbre, que arrastrará el día bajo sus pies.
Anhelamos el viento y su rabia. ¡Al Huracán si fuera preciso!
Sucia labor su respirar, que amamanta al enfermizo.
Como una mano muerta, sin continencia cayendo a plomo.
Que estrangula, que oprime.
Anhelamos la lluvia y su embriaguez.
Sucio el color, que no es día ni es noche.
Indecente la polución, hijastra del derroche.
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