Imagina que hoy es tu último día de vida,
que el reloj ahora marche al revés.
Pasarías otra jornada anodina
o te cambiarías los zapatos de pie.
Qué me dices de los instintos,
de la excitante y básica necesidad.
Tender la mano, hacer sacrificios,
o coger un arma y ser muerte voraz.
Imagina que el reloj sigue perdiendo,
que la arena ya oculta tu fe.
Y sí no hay agua que limpie tu verbo,
le abrirás la puerta a otra sed.
Que te parece quitarte la ropa,
andar descalzo por última vez.
Buscar el elemento que la vida provoca,
y volver a ser Universo en su desnudez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario