jueves, 20 de noviembre de 2014

La nota (relato participante en el Concurso de Microrrelatos del CÍRCULO DE ESCRITORES "MICROLOVE")


Señora mía

De mis paseos, es proveedora de alegría
No he podido evitar estas líneas enviarla
Llevando días, privado de admirarla
Sepa que suyo, soy ferviente seguidor
De sus tiernas lecturas bajo aquel senador
La avenida del viento amainada ha quedado
Que hasta el sol de media tarde se declina excusado

Nada pretendo, sabiéndola esposada
Más, no prive a mis ojos, su imagen sosegada
De la fuente junto al senador soy yo quien bebe a diario
Alrededor de las seis, siendo fiel a ese horario.

Continuaré esperando el próximo frágil momento
Que permita de nuevo verla, ¿quizás, un primer encuentro?

miércoles, 19 de noviembre de 2014

A través del espejo (relato participante en el Concurso de Microrrelatos del CÍRCULO DE ESCRITORES "MICROLOVE")


A través del espejo la observó dormir. La sábana contorneaba su joven cuerpo, mientras él, se colocaba de nuevo el anillo y se empapaba en loción. Esa bella imagen que no se cansaba nunca de contemplar.

Por la entreabierta ventana se coló una ráfaga que apartó lasciva la vaporosa tela, dejando al descubierto lo que tanto amaba, y su corazón dio un nuevo vuelco… una vez más.

Cerrando los ojos, intento percibir su fragancia; su magnético olor corporal, y una vez más, esbozó una sonrisa.

Y al abrir los ojos y encontrar de nuevo su reflejo, susurró: ¡cuanto te amo!

MI UNICORNIO (reflexión)


Dicen las malas lenguas, que es otra de las panfletarias historias propagandísticas de los Yankees contra el Régimen, pero el caso es que a mí siempre me ha gustado. Una cortina de humo para lavar el coco a los cubanos, sin la habitual sutileza de un cañón del calibre 406/50.

Azul es mi color; azul cielo, su azul reflejo en el mar, ¡azul claro!, ¡azul añil!, ¡¡¡azul… azul… azul…!!!

Ya sé que el arma utilizada por los norteamericanos, en tiempos de paz, es la información interesada y manipuladora, pero, debo insistir, la historia inventada por ese funcionario a miles de kilómetros de la Habana, me parece de una lectura tan poética y literaria, que siempre he pensado que debió tener un buen día.

Sí: un nuevo amor, el nacimiento de un hijo, salir por fin del armario, no sé, algún ensueño logrado que lo motivara a convertir una simple canción, sin doble sentido ni urdidora de soflamas antibloqueo, en un mítico himno tan evocador y de una traslación retórica de esos hermosos versos del autor, aumentativos de su belleza.

También ¡podría ser!, una de esas comunes meteduras de pata de quienes pretenden manipular convirtiendo su embaucadora maniobra en un verdadero artefacto expansionador de lo que ni siquiera se hubiera propuesto el cantautor. No voy a citar, por no provocar hoy a mi alma sosegada, ninguna de las tantas ya conocidas.

Los que no conozcan la canción, estarán pensado, ¡y de qué demonios estoy hablando! Ruego tranquilidad, la misma que me proporciona el escucharla.

En 1982, en el mejor momento de inspiración del cantautor cubano, Sílvio Rodríguez, publicó su disco “Unicornio”. La canción que da título al álbum se convirtió, por obra y gracia de un extraño, tan alejado de cuba y de su cultura, en pancarta de sinrazón de lo que hoy llamamos (comprensión lectora).

Siempre he sido defensor de la visión y el entendimiento del lector por encima de todo. Por poner un ejemplo: los poemas. Para unos tienen un significado, otro, o el contrario, para algunos y a una inmensa mayoría sólo les gusta su rítmica y que simplemente rimen. Hay una frase corta de Hemingway que podría explicar lo que eternamente defenderé contra viento y marea, escrita en un cartón sujetado por un pobre padre de familia: “VENDO ZAPATOS DE NIÑO, SIN ESTRENAR”, apelando el autor a descubrir la desgraciada historia que podría esconder esta simple línea escrita. ¿Podría alguien no darle el mismo significado, leída a primera vista?, yo creo que sí, incluso cambiarla mejorando su impronta según el criterio y la imaginación del lector.

Pongámonos en tesitura: el cantautor comenzó los versos de su canción, así: ¡Mi Unicornio azul ayer se me perdió, pastando lo deje… y desapareció!.

Pues ese señor enamorado, padre emocionado o heterosexual reconvertido, entendió que hablaba de unos Jeans, sí, unos simples vaqueros, que al dejarlos secar al aire, puro y limpio de la Cuba rural, alguien se los robó. ¿Habrá algo más emblemáticamente americano que unos vaqueros, con el que asegurar al mundo entero que los cubanos anhelan algo tan propio de sus enemigos más directos?, dando a entender que la voz “Patria y Honor” no todos la llevan grabada en el corazón.

No todo tiene sentido en esta vida, y en ocasiones, sólo tienen el sentido que uno mismo les dé.

Para mi, cada vez que escucho la citada y preciosa canción de Sílvio, el cual ha negado por activa y por pasiva éste nuevo significado, explicando que el Unicornio de su canción es tal cual y mitológico por derecho, me imagino al ladrón esquivando las miradas a su alrededor, para poder atrapar su anhelado Unicornio azul, no teniendo posibles con los que agenciarse unos propios.

Gracias que la imaginación es libre, tanto como para poder escribir esta reflexión…. a mi manera.


Nota, referencia: “MI UNICORNIO”


Carlos Sergio Suárez Hernández


lunes, 17 de noviembre de 2014

Alzando el escudo y la espada (poema)


Crueles días de abandonos desaforados
Reliquias de otras vidas
De muertes esquivas y pacientes
Abstraídas y presentes, siempre lucharon  
En el pan y vino diario
Rodados caminos hambrientos de guerras
Del polvo que resecó sus ojos
Agitadas las grupas fueron
En dirección a nuevas tierras
De lenguajes comerciados
Bajo los mismos techos
Con razones y anhelos
Por los reinos reconquistados
Alzando el escudo y la espada
En memoria de quien fue crucificado
Marcando a fuego la virtud
El espacio y el miedo
Crueles días de abandonos insaciables
En respuestas sin consulta
En el escenario donde la pregunta
Llegaba como un rayo desde los cielos

Oh, tintineante señora (poema)


Don que reinas en la madrugada
Sorteando la luz entre las hojas
Aunque ya salga el sol
Te aferras a la mañana
Ama y señora en tu reino
Lavando nuestra cara
Con la paciencia de un juez
Amamantas cual nodriza
Amando la tierra
Obstinada en tu deber
Dando la cara, sin temor
De sosegada espera
Vuelve a lamer nuestras heridas
Oh, tintineante señora
Reconocemos tu bondad
Y es tan cruda tu realidad
Que por amor, te suicidas

La noche (poema)


El silencio es su voz
Su afonía, el viento
Acumulando sombras
Barriendo tiempos

Oscuridad perversa
Que evitas la luz
Inventando sueños
Y el amén de la cruz

Sinfonía ociosa
De tus cientos de escuadrones
Maullidos nostálgicos
Abstraídos de razones

Ocultando rincones
Revelando miedos
Atrapando amores
Que traspasan tu cerco

Dueña de los silencios
Y recuerdos que sonrojan
Es la noche y su aliento
Quien de mi alma... me despoja

Expuestos al huraño mar abierto (poema)



¿Quién fue?
¿Quién perpetró tanto dolor?
¿Quién hizo del ayer.
prisión de nuestro amor?

¿Las palabras o los hechos?
Lo que ya revolotea
Los rumores al acecho
Que no limpian la marea

Las miradas que se esconden
Tras el fino hilo del tiempo
Regresos que nos exponen
Al huraño mar abierto

Y como lloran ríos las montañas
Bajo el cálido verano
Se escaparon tantas lágrimas
Por no tender la mano

Respira,
Trata de pensar
Huye del ahogo
No mires más atrás

¿Quién fue?
¿Quién perpetró tanto dolor?
¿Quién hizo de éste querer,
un extraño y simple adiós?