Fue un mes de mayo:
uno de esos que aún llueve.
Cuando el trigo grita bienvenidas
y los Santos son aupados fervientes.
Fue temprano,
cuando la luz llega aún cabizbaja.
Cuando hambrienta la tierra pide amor,
y el deseo de luz se amamanta.
Fue un hermano:
o el error que contempla la sangre,
quien abrió el camino al temor,
sorteando los graznidos del ave.
Fue cercano:
no hay sentidos que esquiven su rostro.
El silencio no encubre la rabia,
cuando acerca inyectada en los ojos.
Fue despacio:
invadiendo la carne con plena conciencia.
Y la lluvia ahogó su dolor,
y otro mayo se empapó de tristeza.
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