La luz conformaba un túnel perfecto,
alrededor todo era nada.
Insignificante, casi un muñeco,
sentí que un hilo, tiraba y tiraba.
El silencio casi abrazaba,
y el túnel más me envolvía
Su luz mis dedos consumía,
apenas podía cubrir mi cara.
De repente, la luz fue todo,
engullida quedó la nada.
El hilo tiró de otro modo,
y sentí que mi alma avanzaba.
La luz era de un blanco solemne,
alrededor todo era calma.
Insignificante, casi un pelele,
sentí como algo me anclaba.
El silencio casi embriagaba,
y el túnel desaparecía.
Su oscuridad mis ojos aturdía,
apenas podía asumir que estaba.
De repente, todo era nada.
engullida quedó la luz.
El hilo, su furia destensaba,
y sentí una agradable quietud.
Ahora vuelvo a palpar la cama,
y mis parpados se abren al mundo.
Solo ese ¡Pib!, ¡Pib!, quiebra la nada,
pero qué inolvidables segundos.
Maravilloso....
ResponderEliminarMuchas gracias Jaime.
EliminarUn enorme abrazo.